viernes, 25 de noviembre de 2016

Apuntes de la corrida [Fragmentos]

            […]

No hay sol ni seda en la plaza
porque la muerte está cerca.
El cielo es como una alberca
donde flota la amenaza.
El aliento se adelgaza
reo de oscuros delitos,
y por palcos infinitos
de mantones y jazmines
un silencio de clarines
se abre paso entre los gritos.

[…]

Dejadlo solo en la arena
que lo recibe en las tablas.
Por el callejón, cercado,
huye el ángel de la guarda.
Rondan toreros, ya sombra,
caídos en esta plaza,
mientras por rojos salones
sin tapices y sin lámparas,
danzan el vals de la muerte
verónicas enlutadas.

[…]


                                                                 Rafael Guillén

martes, 15 de noviembre de 2016

Desde el centro del ruedo...

            Desde el centro del ruedo, enfebrecido,
os brindo el toro entre la arena ardiente;
no desbordes clamor aun tu corriente
en el oro silente, esclarecido.

La montera levanto; envanecido
queda un círculo negro en transparente 
sueño de luz. El sol, arde en mi frente
y el clamor me acorrala enmudecido.

Desde la arena, siento cómo escala
la brasa de su ardor, que asciende y cala
mi corazón torero con sus brillos.

Y hacia el toro de testa ensortijada
avanzo entre rumores amarillos,
con el peso brillante de la espada.


                                                                  Rafael de la Serna Gil

sábado, 5 de noviembre de 2016

Tauromaquia poética [Soneto III]

            Con unos lances únicos, de miedo,
bajas las manos, lenta la mirada,
escribo este cuarteto. Escribo nada
más que en el aire. Airosamente quedo.

Banderilleo lo mejor que puedo
con sílabas de lujo. No hay cornada
que pueda competir con mi estocada
cuando me empeño en dar la vuelta al ruedo.

Competencias, aplausos, ideales…
Las músicas son siempre celestiales
cuando la letra es roja y amarilla.

Qué inteligencia de cabeza a rabo.
¿Poeta, o matador? Creo que acabo
de matar un soneto sin puntilla.


                                                                  Javier de Bengoechea

martes, 25 de octubre de 2016

El encierro

            Como un torrente que remonta un río
vais a la mar redonda del albero;
tú, delante de todos, el primero
en nobleza, en bravura, en poderío.

Desborda los balcones el gentío,
las talanqueras son un hervidero
y hay en cada portal un burladero
en donde se arracima el mocerío.

Hierve una expectación madrugadora;
los mozos, sin medallas ni laureles,
desembocan su pánico en la plaza.

Se despereza el sueño de la aurora
y la luz, sin paletas ni pinceles,
esboza el aguafuerte de una raza.


                                                                  José María Fernández Nieto

sábado, 15 de octubre de 2016

Gloria anónima de un maletilla

            El torerillo ha cortado
flores de alambre en la cerca.
Piadosa se va la luna
detrás de un vellón de ovejas
dejando el campo alumbrado
con una plata discreta.

De la cintura chiquita
surge un guiñapo de tela;
entre los cuernos de un toro
ha rebotado una piedra;
el corazón de la noche
furioso el toro cornea…

Citó el bisoño galán
al natural con la izquierda…
acudió el toro… pasó…
pero era tan poca tela
que hundió el berrendo un puñal
entre la carne morena.

Cinco amapolas brotaron
del valle de sus arterias;
cinco amapolas cortadas
en la flor de su pechera.

En el vidrio de sus ojos
sollozaron dos estrellas:
un perfume de claveles
trajo del huerto su ofrenda…

Y cuando sacude el alba
su sien cuajada de perlas
y preparan los cajones
para los toros de Huelva,
el mayoral se descubre
junto al torero de cera
y después… ¡tapa su rostro
con medio metro de tela!


                                                                  Juan Morales Rojas